Nadie puede medir ni saber….ni
siquiera yo, todo lo que te quiero y lo que siento por ti. Has dado a mi vida
un sin fin de cosas buenas, de ideas, de alegrías y de seguridad en mi misma.
Me has enseñado a esquivar las cosas que pueden doler, me has enseñado que los
problemas son tan graves como yo misma quiera hacerlos y que de los problemas
hay que ocuparse y no preocuparse. Me has trasmitido tu amor por cosas que mi
me gustaban pero menos, o que no podía hacer tantas veces como me gustaría.. Te
has portado conmigo de fábula, generoso hasta la saciedad, sin apenas ponerme
limites en mis caprichos, poco a poco te has ido abriendo cariñosamente hacia a
mi, hasta llegar al punto de poder escuchar en muy contadas ocasiones un te
quiero de tus labios. Nos hemos enfadado, nos hemos reído y yo he llorado…..tu
no, porque no usas de esas cosas y porque pese a todo sigues siendo menos
sentido que yo. A ti eso de “Hablar” de sentimientos nunca te ha gustado.
Normal…..A nadie le gusta abrir su corazón gratuitamente…y a veces las
consecuencias son malísimas. Y sabes
que? Que ha merecido la pena pero se nos ha ido de las manos. Empezamos esto
como una tontería, entre risas y buenos momentos, pensando ambos que no duraría
demasiado, tú no eres lo que yo buscaba y yo no encajaba en tu estilo de vida.
Pero a lo tonto y a lo bobo nos han pasado dos años así, sin ser nada pero
siéndolo todo. Nos han pasado dos años con llamadas diarias y regalándonos
nuestro tiempo siempre que hemos podido. Nos han pasado dos años entre besos, pasión,
enfados y otra vez más besos. Y claro….esto es muy complicado porque yo a veces
no sabia bien donde estaba….y tu creo que pese a tus esfuerzos por hacerte
creer lo contrario en ocasiones estabas tan perdido como yo.
Amor….nos hemos querido engañar
tanto pensando que los dos estábamos recibiendo lo que queríamos (o más bien
necesitábamos) que no hemos querido ver la realidad. Yo me conformaba con lo
feliz que soy cuando estoy contigo, cuando te escucho por teléfono y cuando no
puedo dejar de reírme por las tonterías que juntos ideamos. Y tu te conformabas
con jugar a ser novios en la distancia, pasando 4 días contados al mes conmigo
como si no hubiera nadie más en el mundo, pero volviendo a tu vida real pasados
eso días. Compartiendo juntos nuestras alegrías y nuestras tristezas,
apoyándonos el uno en el otro y dejando que la pasión y el deseo nos visitaran siempre que fuera posible.
Siendo amantes, fundiéndonos en uno a la primera de cambio.
Han sido dos años maravillosos
pero como bien he dicho antes, ni yo soy lo que tú quieres, ni tú eres lo que
yo necesito. Y como una vez me dijiste, ni tu eres tan malo ni yo soy tan buena
y viceversa.