Hoy he visitado la unidad terapéutica de la penitenciaria de Villabona. Traducido, el módulo libre de drogas de la cárcel de Asturias. Y si, es una visita que da mucho que pensar y en muchos aspectos, no sólo el típico pensamiento de que es mejor portarse bien en la vida y no delinquir. La verdad es que llegas allí con una idea metida en la cabeza y te vas de allí con otra muy distinta y con alguna que otra duda tanto del funcionamiento de la prisión como dudas morales y creerme esas son las peores. Primero empezaré presentando la UT, el requisito indispensable para poder acceder a su uso es comprometerse vía contrato escrito el no consumo/tráfico de drogas dentro de la penitenciaria a esto hay que sumarle un buen comportamiento sin faltas de respeto a los compañeros y funcionarios tanto verbales como físicas. A cambio, te ofrecen la posibilidad de mejorar tu calidad de vida dentro de la prisión. Por lo tanto al firmar ese contrato recibirás una mayor libertad y autonomía de tus movimientos dentro de dicho módulo, tendrás acceso a talleres de diversos tipos, a educación y lo más importantes a terapias para desintoxicarte de las drogas y como no para crecer como persona y rectificar tus errores. Y de eso se trata de que ahí dentro hay personas, en ocasiones cuesta ponerse en la piel del otro ¿verdad? Es evidente que las personas que ahí dentro conviven son delincuentes y lo digo sin dilaciones porque es lo que son, en esta sociedad tenemos que aprender a llamar a las cosas por su nombre, un negro es un negro, no un negrito y un gordo es un gordo no un gordito o ¿acaso al médico le llamamos mediquito? Pues eso, sin que nadie se sienta ofendido y por mi experiencia se que es poca la gente que lo hace empecemos a llamar a las cosas por su nombre. Por lo tanto la gente que esta en la cárcel ha delinquido y por lo tanto son delincuentes Y PERSONAS EN PROCESO DE REINSERCION. Se merecen todo nuestro respeto y admiración pero no por los actos cometidos sino por la fuerza y la entereza que utilizan para salir adelante y para crecer interiormente descubriéndose a si mismos. Aprendiendo de los errores cometidos y luchando por labrarse un futuro prometedor en esta sociedad llena de perjuicios y deseosa de poner carteles indicativos a lo que consideran moralmente malo. Y eso no es justo, porque todos cometemos errores de lo que aprendemos, bien es cierto que hay errores más y menos graves, pero no por eso la sociedad nos deja de lado. ¿Cuántos de nosotros ha hecho algo de lo que no siente orgulloso y se ha callado para siempre? Ellos no tienen esa oportunidad de eliminar vitaliciamente esas faltas de su vida, y precisamente por eso están en prisión para pagar su deuda con la sociedad. Por eso cuando salen de prisión han cumplido con los demás y lo más importantes con ellos mismos. Vuelven a ser libres, pero no libres porque pueden ir a donde quieran, que también, sino libres de dolor, de adicciones, resentimientos, odio, de malos actos porque por fin han dejado de ser presos de ellos mismos. Dicho esto voy a resumir la visita, pero antes de nada quiero recalcar que ha sido muy gratificante, muy acogedora y quiero agradecer a los presos su hospitalidad y sinceridad. Nos abrieron las puertas de su casa sin tapujos, me imagino que a nadie le parecería cómodo que unas 30 personas entren en tu casa a ver como vives y donde duermes y ellos no sólo lo han hecho abiertamente y con cordialidad, si no que algunos de ellos no han abierto también las puertas de su alma lo cual es mucho más difícil. Y los trabajadores que allí están agradecerles el recibimiento y la buena gestión de la penitenciaría, pero sobre todo agradecer su labor, su entusiasmo y su manera de trasmitir…nos queda tanto por aprender a todos los que a esto nos queremos dedicar.
Llegamos a la penitenciaria a las 10 de la mañana, después de una explicación de lo que íbamos a poder ver, de darnos las normas a cumplir dentro del módulo y de pasar por el arco de seguridad nos llevaron a la UT. Aquí he de recalcar la impresión que provoca que una puerta pesada con rejas se cierre tras tu espalda con un ruido ensordecedor, es realmente impresionante la sensación que recorre tu cuerpo en ese momento en que durante décimas de segundo estas literalmente encerrado. Pero entre bromas y nerviosismos por la visita la puerta colindante se abre para mostrarnos el pasillo a seguir. Aquí nuevamente llega otra parada en el frío pasillo que conduce a la UT, tras un cristal enorme se puede ver una huerta preciosa y bien cuidada que esta siendo trabajada por dos presos que pese a vernos visto siguen con su trabajo sin hacer ningún tipo de gesto por nuestra presencia. El funcionario que nos acompaña nos explica un poco como funciona la prisión en general, nos habla de la cultura subcarcelaria y el peligro que para muchas personas dicha subcultura conlleva, nos explica como entra la droga en la prisión y la importancia que tiene la UT para poder liberarse de esa problemática y cómo no, nos cuenta los orígenes y evolución de la unidad terapéutica. Atravesamos otro largo y frío pasillo y llegamos a otras puertas de grandes rejas y ruido impactante. Cuando llegamos a la sala, a nuestra derecha se hallaban sentados unos 20 jóvenes (hombres y mujeres) vestidos con ropas iguales a las nuestras, muy limpios y muy educados aunque su lenguaje no verbal nos mostraba sus nervios ante la llegada de unos desconocidos a su casa. Recalco lo de la ropa y el aseo porque probablemente alguna persona crea que en la cárcel van vestidos con un traje de rallas y hechos un desastre…nuestra sociedad perjuciosa… Cuando todos nosotros tomamos asiento el educador de todos ellos nos pidió amablemente que cumpliéramos las normas que allí dentro tenían y que nos quitáramos los gorros. Cuando llegamos a este punto de IGUAL a IGUAL comenzó nuestra lección. Ninguno de nosotros imaginaba que sería una lección que recordaríamos el resto de nuestras vidas. El coordinador del grupo era impresionante, consiguió que en menos de 10 minutos se creará un ambiente de cordialidad, sin vergüenzas ni estigmas. Entre bromas y dinámicas nos enseñó lo fácil que es caer en la presión social para cometer determinados actos, nos hablo de la cantidad de personas que han pasado por allí y que gracias a la UT han resurgido de sus cenizas y han salido adelante como se merecen. Compartió con nosotros sus años de trabajo, su sabiduría, nos rectificó cuando estábamos equivocados y nos felicitó cuando hablábamos con propiedad. Creando poco a poco un ambiente familiar y cómodo para todos. Los presos nos contaron sus historias de vida, como se sentían y que estaban aprendiendo de la experiencia de estar en prisión. No es fácil admitir ante desconocidos que has hecho algunas cosas mal, hablar del pasado que duele, que hace daño y ellos lo hicieron abiertamente entre algún tartamudeo o alguna mirada tímida pero con una educación y un respeto admirable que mostraba perfectamente todo el trabajo y el esfuerzo que había detrás de aquellas palabras. Las casi 2 horas y media que estuvimos hablando se nos pasaron volando y después de un bonito cuento con moraleja se dispusieron a enseñarnos su casa. La UT cuenta con dos patios decorados con mimo por ellos mismos, con bonitas pinturas que realizaban antiguamente en un taller de azulejos, tienen una sala de estudio, comedor, gimnasio, el economato (que es como una pequeña tienda para adquirir tabaco o algún capricho como la crema de cacao) los talleres y como no las celdas que impresionan a la vista y la sensación de privación de libertad cuando te encierran en una de ellas. Las puertas de dichas celdas son infranqueables con una pequeña ventana en el centro para el recuento nocturno. Una perfecta organización de sus recursos, como la sala del tendal o la de televisión. Una convivencia basada en el respeto mutuo. Durante este tour por la UT muchos de nosotros aprovechamos para interactuar a nivel más personal con los presos y eso nos sirvió para ver aún más allá el estupendo trabajo que en este módulo realizan los profesionales. Y sin apenas darnos cuenta nos toca irnos y volver a nuestras casas, uno por uno (bajo recuento) vamos cruzando la puerta que a estas personas les separa de la libertad y entre risas y nostalgia alguno de ellos intenta colarse entre nosotros para hacernos reír por última vez en esta visita y deseándonos de corazón que no nos veamos nunca más allí. La puerta se cierra tras nosotros chirriante, y tras esas décimas de segundo encerrados nuevamente miramos atrás reflexionando. Seguimos el pasillo que esta vez nos conducía a la salida de prisión, el que nos llevaba a la libertad, pensando que la UT de villabona es un gran ejemplo a seguir por las penitenciarias de toda España. Y tras la última puerta de grandes rejas y ruido estremecedor nos damos cuenta de todo lo que hemos aprendido en 3 horas de unas personas que tienen mucho que ofrecer ahora que poco a poco sus vidas comienzan a tener sentido. Gracias a la UT de villabona por brindarnos esta oportunidad y lección de vida.
Llegamos a la penitenciaria a las 10 de la mañana, después de una explicación de lo que íbamos a poder ver, de darnos las normas a cumplir dentro del módulo y de pasar por el arco de seguridad nos llevaron a la UT. Aquí he de recalcar la impresión que provoca que una puerta pesada con rejas se cierre tras tu espalda con un ruido ensordecedor, es realmente impresionante la sensación que recorre tu cuerpo en ese momento en que durante décimas de segundo estas literalmente encerrado. Pero entre bromas y nerviosismos por la visita la puerta colindante se abre para mostrarnos el pasillo a seguir. Aquí nuevamente llega otra parada en el frío pasillo que conduce a la UT, tras un cristal enorme se puede ver una huerta preciosa y bien cuidada que esta siendo trabajada por dos presos que pese a vernos visto siguen con su trabajo sin hacer ningún tipo de gesto por nuestra presencia. El funcionario que nos acompaña nos explica un poco como funciona la prisión en general, nos habla de la cultura subcarcelaria y el peligro que para muchas personas dicha subcultura conlleva, nos explica como entra la droga en la prisión y la importancia que tiene la UT para poder liberarse de esa problemática y cómo no, nos cuenta los orígenes y evolución de la unidad terapéutica. Atravesamos otro largo y frío pasillo y llegamos a otras puertas de grandes rejas y ruido impactante. Cuando llegamos a la sala, a nuestra derecha se hallaban sentados unos 20 jóvenes (hombres y mujeres) vestidos con ropas iguales a las nuestras, muy limpios y muy educados aunque su lenguaje no verbal nos mostraba sus nervios ante la llegada de unos desconocidos a su casa. Recalco lo de la ropa y el aseo porque probablemente alguna persona crea que en la cárcel van vestidos con un traje de rallas y hechos un desastre…nuestra sociedad perjuciosa… Cuando todos nosotros tomamos asiento el educador de todos ellos nos pidió amablemente que cumpliéramos las normas que allí dentro tenían y que nos quitáramos los gorros. Cuando llegamos a este punto de IGUAL a IGUAL comenzó nuestra lección. Ninguno de nosotros imaginaba que sería una lección que recordaríamos el resto de nuestras vidas. El coordinador del grupo era impresionante, consiguió que en menos de 10 minutos se creará un ambiente de cordialidad, sin vergüenzas ni estigmas. Entre bromas y dinámicas nos enseñó lo fácil que es caer en la presión social para cometer determinados actos, nos hablo de la cantidad de personas que han pasado por allí y que gracias a la UT han resurgido de sus cenizas y han salido adelante como se merecen. Compartió con nosotros sus años de trabajo, su sabiduría, nos rectificó cuando estábamos equivocados y nos felicitó cuando hablábamos con propiedad. Creando poco a poco un ambiente familiar y cómodo para todos. Los presos nos contaron sus historias de vida, como se sentían y que estaban aprendiendo de la experiencia de estar en prisión. No es fácil admitir ante desconocidos que has hecho algunas cosas mal, hablar del pasado que duele, que hace daño y ellos lo hicieron abiertamente entre algún tartamudeo o alguna mirada tímida pero con una educación y un respeto admirable que mostraba perfectamente todo el trabajo y el esfuerzo que había detrás de aquellas palabras. Las casi 2 horas y media que estuvimos hablando se nos pasaron volando y después de un bonito cuento con moraleja se dispusieron a enseñarnos su casa. La UT cuenta con dos patios decorados con mimo por ellos mismos, con bonitas pinturas que realizaban antiguamente en un taller de azulejos, tienen una sala de estudio, comedor, gimnasio, el economato (que es como una pequeña tienda para adquirir tabaco o algún capricho como la crema de cacao) los talleres y como no las celdas que impresionan a la vista y la sensación de privación de libertad cuando te encierran en una de ellas. Las puertas de dichas celdas son infranqueables con una pequeña ventana en el centro para el recuento nocturno. Una perfecta organización de sus recursos, como la sala del tendal o la de televisión. Una convivencia basada en el respeto mutuo. Durante este tour por la UT muchos de nosotros aprovechamos para interactuar a nivel más personal con los presos y eso nos sirvió para ver aún más allá el estupendo trabajo que en este módulo realizan los profesionales. Y sin apenas darnos cuenta nos toca irnos y volver a nuestras casas, uno por uno (bajo recuento) vamos cruzando la puerta que a estas personas les separa de la libertad y entre risas y nostalgia alguno de ellos intenta colarse entre nosotros para hacernos reír por última vez en esta visita y deseándonos de corazón que no nos veamos nunca más allí. La puerta se cierra tras nosotros chirriante, y tras esas décimas de segundo encerrados nuevamente miramos atrás reflexionando. Seguimos el pasillo que esta vez nos conducía a la salida de prisión, el que nos llevaba a la libertad, pensando que la UT de villabona es un gran ejemplo a seguir por las penitenciarias de toda España. Y tras la última puerta de grandes rejas y ruido estremecedor nos damos cuenta de todo lo que hemos aprendido en 3 horas de unas personas que tienen mucho que ofrecer ahora que poco a poco sus vidas comienzan a tener sentido. Gracias a la UT de villabona por brindarnos esta oportunidad y lección de vida.
“Nunca es bueno negarle a otro una nueva oportunidad, porque nos negamos la posibilidad de ser mejores personas.”
(Anónimo)
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